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Andrea
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Autor Mensaje
Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Dom Feb 24, 2008 7:20 am    Título del mensaje: Andrea Responder citando


ANDREA
PRIMER PREMIO NARRATIVA PRIMAVERA DE 1980
CENTRO CULTURAL ESTORIL II MÓSTOLES –(MADRID)

Andrea no tuvo miedo, miró de frente al Sol y acepto su destino, esperó pacientemente a que su hora llegase… Conociendo, sabiendo… esperando
solamente el final, su final…

Esta entereza, este valor, Dios lo concede a sus elegidos y desde luego, Andrea
lo era…

Estas palabras las decía un sacerdote de provincias, ante el cadáver de Andrea. El destino, su destino hizo que la antevíspera del Domingo de Ramos hiciera su entrada triunfal en la Eternidad, era el uno de abril… Este sacerdote había seguido muy de cerca el desarrollo de su enfermedad y al hombre se le veía muy impresionado aquel no era un funeral más, era el funeral de Andrea.

Me interesé por aquella mujer, quise saber más sobre ella, necesitaba conocer su historia y todo lo concerniente a su muerte pues intuia que en esta estaba reflejada toda una actitud ante la vida.

Pregunté, indagué y…

Cuando Tomás abrió la puerta, notó que algo iba mal, el silencio en la habitación del hospital era denso y sentada sobre la cama, quieta, sin pestañear siquiera estaba Andrea. Ya se había vestido, su maleta se encontraba hecha y en sus manos había un papel.

No sintió la entrada de su hijo, ni siquiera notó las manos que la tocaban, tenía la vista fija en sus pies y su cuerpo, más pequeño que nunca estaba tenso. Tomás retiró de las manos de su madre el papel que retenía y allí encontró la explicación a lo que
pasaba.

La nota era el resultado que los especialistas pasaban al médico de cabecera de Andrea: quien me lo contó, no retuvo los términos técnicos en que estaba redactado el informe médico, pero en resumen decía; “enferma de cáncer de estomago en su última etapa, no se ha podido intervenir quirúrgicamente, por lo avanzado del tumor; tratamiento a seguir, ninguno por lo inminente del desenlace (máximo seis meses), se recomienda seguir el curso final para aplicar calmantes ya que este será doloroso”
Tomás se mareó, la cabeza empezó a zumbarle y acabó desplomado sobre una silla frente a su madre. Sintió frío sobre su frente, entreabrió los ojos y vio a Andrea que le aplicaba sobre la cabeza una toalla humedecida, mientras le sonreía. Besó a su hijo el cual no acababa de recuperarse de la impresión que había sufrido al ver que su madre se había enterado del final próximo que la aguardaba… Andrea recogió su maleta y su abrigo, miró por última vez la habitación que había ocupado y apresuró a su hijo pues tenía ganas de llegar a casa.

El trayecto hasta su domicilio –barrio obrero de las afueras de la ciudad- se hizo en silencio, Tomás conducía haciendo esfuerzos por evitar las lágrimas que pugnaban por salirle.

Andrea miraba cuanto la rodeaba y se notaba en sus pupilas una gran avidez por retener cuanto veía. Ya no estaba deprimida, al contrario, se la notaba muy serena y con gran paz interior.

Esa misma noche Andrea pidió pasar a dormir sola, ya que había una habitación vacía en la casa, quería ocuparla. ¿Le molestaba su marido? ¿Temía molestar? Probablemente fuese lo segundo, ya que nunca quería incordiar a nadie, ni importunar, ni ser indiscreta. Jamás pedía nada, todo se lo hacía, siempre fue así y ahora que intuía podía dar trabajo con su enfermedad, pasar malas noches con dolores, prefería pasarlo sola, no incordiar a su marido.

Su marido se llamaba Antonio, era un hombre de sesenta y siete años, con pocas energías para afrontar la vida. Ahora ya vivía de la jubilación. Era un ser egoísta que había ofrecido a Andrea una triste vida y Andrea lo había aceptado, como todo, con resignación, como ella decía “a este mundo venimos a esto, a sufrir”

A la mañana siguiente de su venida del hospital, Andrea decidió pintar el piso.

Quería dejarlo arreglado, limpio antes de que su mal fuese avanzando y le impidiese hacerlo como todos los años. Su marido la censuró, criticó, intentó persuadirla de que no lo hiciera; todo, menos ayudarla y Andrea pintó y los zocalillos que remataban en el suelo y las puertas y de esta manera estuvo una semana. Dejó para el final la cocina, su cocina, su templo donde no dejaba que nadie entrase, ni siquiera sus nueras cuando iban a comer… Limpió los cristales, podó sus plantas… sus plantas, alguna le había acompañado casi toda su vida, al menos los treinta y siete años de casada, seguro que sí. Tenía una esparraguera ya muy vieja que era su preferida, había dado de esta planta hijos a media ciudad, la esparraguera de Andrea, quedaría viva después de su muerte, como testimonio del buen cuidado que le dio. Así mismo el ficus, las pilastras y los geranios. Plantas de gente sencilla, gente que aprecia la vida y es feliz con muy poco.

Y Andrea se sentó. Sola, con su triste vida como testigo, a esperar su final.

Siguiendo su costumbre, seguía haciendo la comida para su marido, lavando, planchando… No permitía que nadie lo hiciera por ella. Siempre decía lo mismo cuando se le ofrecía ayuda. “Yo no estoy inválida”

Sus sesenta años de edad y sesenta kilos de humanidad, en su pequeño cuerpo de algo más de metro y medio fueron cediendo. Se fue consumiendo, mientras, los meses
caían acercando el final.

El plazo de seis meses dado por los médicos, ya se había duplicado, había transcurrido un año y ella seguía luchando por mantenerse firme, seguía con sus labores, si es que los moribundos tienen labores.

Jamás hacía mención a su enfermedad, no se quejaba, ni daba muestras de desesperación, tenía frases de consuelo para todos y su única pena era su nieto, uno de ellos pues tenía cuatro. Dos de su hijo Tomás y otros dos de su hijo Jaime. Su nieto el de su pesar, era el mayor de su hijo Tomás, este niño era autista profundo y le entristecía pensar la suerte que correría cuando sus padres faltaran. Los únicos atisbos de desesperación que se le notaron, fue por este motivo.

Había transcurrido año y medio desde que Andrea regresara a casa con su sentencia de muerte escrita. Ya no se levantaba apenas. Permanecía casi todo el día acostada y solamente lo hacía para hacerse su cama, tomar algún alimento e ir al aseo… Cada dos días tenía que arrojar el alimento que tomaba, pues su estómago ya no realizaba funciones digestivas.

El último domingo de aquel mes de marzo de 1977, el hijo mayor de Andrea, Jaime, apareció por casa de su madre. Residía fuera, en otra ciudad y había estado siguiendo la enfermedad de Andrea, con visitas que hacía desplazándose desde su lugar de residencia.

Andrea lo miró, le cogió las manos y como siempre, suplicándolo todo, le pidió por favor que ya no se marchara, que esta vez, esperase.

Andrea comenzaba su semana de pasión, se anticipaba en una a la de Cristo.

El lunes, como casi todas las tardes, apareció por la casa Don Manuel, el cura párroco, nunca le habló de confesión, ¿Para qué? Si aquel cura sabía que Andrea había ganado su Eternidad a pulso. ¿Qué pecados iba a tener? ¿Qué faltas no serían dispensadas a los ojos de Dios?... Con una vida tan humilde como aquella? Fue ella la que pidió confesarse. Cuando terminó, el sacerdote salió llorando, muy impresionado por la grandeza del alma de aquella mujer.

Lamento no ser más explicito en este punto, ya que el secreto de confesión impedía a Don Manuel relatar lo escuchado de los labios de Andrea.

El martes solicitó un notario. Quería dejar lo suyo, su parte de aquel piso en barrio obrero a su nieto, asegurar en lo posible el futuro del más débil. No quería firmar el testamento, por no recoger su última voluntad; todo lo suyo -¡Que capital!- para su nieto Leandro, trabajo le costó al notario convencerla de que la ley no permitía esto, que todo tenía que pasar a sus hijos. Al final hizo, lo que siempre había hecho. Resignarse, conformarse… y firmar.

El miércoles lo pasó muy mal, los dolores eran cada vez más fuertes y estuvo muy inquieta, sin embargo, no se quejó ni una sola vez, al contrario, pedía disculpas constantemente por el trabajo que estaba ocasionando. Al aseo tenía que ir apoyada entre sus dos hijos, pues no quería usar un orinal de cama, decía, que sería dar más trabajo. ¡Y se estaba muriendo!

El jueves pidió que uno de sus hijos recogiera una nota que había escrito y tenía guardada. En dicha nota pedía dos cosas. Una, ser amortajada con el equipo que ella misma se había preparado y que estaba en una bolsa detrás de la puerta de su habitación… Había un vestido verde regalo de su hijo Jaime, una muda limpia, unas medias finas y zapatos de vestir… Su última salida quería hacerla arreglada, sin ropas tristes, con alegría, dejando bien sentado que iba contenta al encuentro con su destino… La segunda petición, no ser enterrada con los restos de su suegro, en el nicho de propiedad.

La noche del jueves al viernes fue espantosa, los dolores tenían que ser insufribles,
pues la pobre Andrea sólo decía… “Señor, un sueño eterno, dame un sueño eterno”

Sus dos hijos pasaron la noche a su lado, sin moverse de la cabecera de su cama, su marido en cambio, roncaba en la habitación de al lado, ajeno al drama, bien por estupidez, o por egoísmo.

Andrea miraba a sus hijos, reprimía sus lamentos y sólo se le oía decir “Cuanto os estoy haciendo pasar” ¡La pobre!. ¡Lamentándose de hacer sufrir a los que la rodeaban. ¡Dios! ¡Y se estaba muriendo! Amanecía el viernes cuando quedó dormida, tranquila, con un calmante que se le había aplicado. Aquel, sería el último día de su triste vida. Despertó sobre las nueve de la mañana pidiendo agua, su sed tenía que ser inmensa. Ella, que siempre era tan comedida, se agarraba al vaso con ansia, con desesperación… Pasaba su lengua por su labio inferior, recogiendo las gotas que en el habían quedado. Sus ojos ya no estaban fijos, la mirada, perdida y sin rumbo y su petición de agua, era cada vez más constante. A medio día, su voz era un ronquido, gutural, hondo… Sólo se entendía una vocal desgarrada, una “a” continua demandaba agua… La sed tenía que estar quemándola por dentro… Ya no podía beber, recogía el líquido con un algodón puesto sobre sus labios…

La casa empezó a llenarse de gente. Familiares, vecinos, amigos, todos esperando el desenlace… Andrea seguía luchando, en silencio como siempre y ahora más que nunca. Sobre las seis de la tarde dejó de articular sonido alguno, sólo su mano retenía la de su hijo Jaime, el cual permanecía a su lado…

Entró en la recta final dulcemente, como si Dios al fin, la hubiese escuchado y estuviera dándole un anticipo del sueño eterno que pedía en su agonía…

A las nueve de la noche del viernes de dolores, Andrea al fin, descansaba en paz, moría con su cabeza abrazada por su hijo Jaime…

Fue amortajada con su vestido verde, sus medias finas y zapatos de vestir, como para una fiesta. En realidad iba de visita, iba a casa de su suegro, pues como casi siempre, Andrea tuvo que ceder y en su última petición no tenía por que ser distinto.

Jacinto Rojas

PD Su última voluntad testamentaria, se cumplió pues su hijo Jaime, renunció a su parte para que se pudiera cumplir la voluntad de Andrea.



Ultima edición por Jacinto Rojas el Sab Ago 02, 2008 6:26 pm; editado 2 veces
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José Ramos


Registrado: 01 Oct 2007
Mensajes: 3240
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MensajePublicado: Dom Feb 24, 2008 10:20 pm    Título del mensaje: Re: Andrea Responder citando

Amigo Jacinto, una conmovedora historia que me toca la fibra de mi corazón!!
La palabra cáncer, ha partido a mi familia por la mitad, y en mi caso, la protagonista de la história, fue valiente hasta el final, y se preocupaba constantemente de su hermanito, mal de la vista. No puedo escribir mas, pues las lagrimas no me dejan. Gracias por ser como eres. Un abrazo, amigo.
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Sergio Miranda


Registrado: 09 Feb 2008
Mensajes: 78

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MensajePublicado: Lun Feb 25, 2008 8:31 pm    Título del mensaje: Re: Andrea Responder citando

Hola Amigo:
Tu relato me ha llegado !. Me ha hecho recordar algunos tristes momentos, no tan lejanos, que quedarán perpetuos en mi alma.
Jacinto me quito el sombrero, chapó. Espero vuelvas a encandilarme con la armonía de tus palabras.
Un abrazo
_________________
PUEDES VISITAR MIS OBRAS EN EL FORO DE PINTURAS...SERÁ UN PLACER HALLARTE
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Jacinto Rojas


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Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:41 pm    Título del mensaje: Re: Andrea Responder citando

[quote="José Ramos"]Amigo Jacinto, una conmovedora historia que me toca la fibra de mi corazón!!
La palabra cáncer, ha partido a mi familia por la mitad, y en mi caso, la protagonista de la história, fue valiente hasta el final, y se preocupaba constantemente de su hermanito, mal de la vista. No puedo escribir mas, pues las lagrimas no me dejan. Gracias por ser como eres. Un abrazo, amigo.[/quote]

Bueno José ya te comente tu comentario en mensaje privado.
Y ya te aclaré todo lo concerniente a Andrea.
Un placer verte por mis letras.
Un abrazo
Jacinto
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:44 pm    Título del mensaje: Re: ANDREA Responder citando

[quote="Ernesto Würth"]
JACINTO, me permito subir este trabajo tuyo, porque lo estimo muy hermoso, todos hemos tenido semejantes historias al lado nuestro, que nos deshacen el alma. Te abraza ernesto
[/quote]


Gracias por subir el relato amigo Ernesto
Ya sé de tu historia cercana y creeme que lo siento profundamente.
Un abrazo amigo
Jacinto
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:46 pm    Título del mensaje: Re: Andrea Responder citando

[quote="Sergio Miranda"]Hola Amigo:
Tu relato me ha llegado !. Me ha hecho recordar algunos tristes momentos, no tan lejanos, que quedarán perpetuos en mi alma.
Jacinto me quito el sombrero, chapó. Espero vuelvas a encandilarme con la armonía de tus palabras.
Un abrazo[/quote]


Amigo Sergio
Estoy viendo que la clac del foro sois José y tú, os encargais de todo, hasta de comentar los relatos. Jajaja Sois estupendos.
Venga que no es para tanto.
Un abrazo
Jacinto
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Susana Blanco


Registrado: 22 Ago 2007
Mensajes: 1832
Ubicación: Hohensolms, Wetzlar, Alemania

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MensajePublicado: Lun Mar 03, 2008 12:26 pm    Título del mensaje: Responder citando

Si dificil me ha sido leer esta escalofriante historia, me imagino lo que ha debido suponer para tí haberla pasado al papel virtual.
En mi caso he vivido tan de cerca esta terrible enfermedad, que no solo consume al enfermo si no tambien a toda la familia.
Aun, con los pelos como escarpias y las lágrimas en los ojos, querido amigo, Jac, te dejo mi huella, para que sepas que estuve y te leí. Gracias por compartir amigo mío.
Besos malacitanos y mi cariño.
Susana.

_________________


Antología: Mi Bosque de Letras
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Nana Smith


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Mensajes: 548
Ubicación: Jaén, Andalucía

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MensajePublicado: Lun Mar 03, 2008 3:35 pm    Título del mensaje: Responder citando

Me ha tocado tu historia muy de lleno amigo, a Dios gracias el final fue feliz, pero cuándo entras en esa espiral de la que no sabes si saldrás...solo decirte que me encanta como cuentas las cosas, por dolorosas que sean, es un placer leerte
Un abrazo
nana
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Vie Mar 07, 2008 6:58 pm    Título del mensaje: Responder citando

[quote="Susana Blanco"]Si dificil me ha sido leer esta escalofriante historia, me imagino lo que ha debido suponer para tí haberla pasado al papel virtual.
En mi caso he vivido tan de cerca esta terrible enfermedad, que no solo consume al enfermo si no tambien a toda la familia.
Aun, con los pelos como escarpias y las lágrimas en los ojos, querido amigo, Jac, te dejo mi huella, para que sepas que estuve y te leí. Gracias por compartir amigo mío.
Besos malacitanos y mi cariño.
Susana.
[/quote]


Pues verás Susana
Deje pasar varios años antes de enfrentarme con esta histoia, las veces que
antes me decidí a hacerlo, me fue imposible... al paso de los años sabes que
las penas se decantan y podemos mirar de frente el motivo que las originó.
Ese fue mi caso y una vez escrita la historia, entré en una paz que ni yo sospechaba.
Un beso querida amiga.
Jac, el del anuncio no ha venido hoy, he quedao de suplente, tanpoco estoy tan mal no?
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Juan José Batista


Registrado: 12 Feb 2007
Mensajes: 240
Ubicación: República Dominicana

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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 4:36 pm    Título del mensaje: Gracias Responder citando

Pues bien Jacinto, yo casi nunca hago comentario a los textos de otros, a veces por que sé que solo soy un aficionado, no tengo los conocimientos de muchos de ustedes, otras por qué como ya expliqué una vez, la energía electrica es muy inestable en mi pais y cuando uso la PC lo hago contra el tiempo. Sabes que le agrdesco a Dios haberme dado tiempo para decirte que en mi vida, muy pocos textos me han conmovido tanto como este, es una hermosa fotografía de lo que es el amor "filial" y la fé y la perseverancia. también por que en cierto modo se parece mucho a la muerte de tres de mis seres mas queridos.

Murieron de forma similar, solo pensando en que sería de los que dejaban cuando ellos no estuvieran, quiza por eso no pude evitar que asomaran unas lagrimas al leerlo.
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