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Historia de una especie

 
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Autor Mensaje
Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Vie Feb 22, 2008 7:37 pm    Título del mensaje: Historia de una especie Responder citando


HISTORIA DE UNA ESPECIE
Primer Premio Narrativa Primavera 1977
Asociación Cultural Estoril II Móstoles-Madrid
Hoy quisiera contar una historia, con el deseo de que fuese leída por el mayor número de personas posibles en todo el orbe.
La entregaría en colegios, institutos y universidades, para hacer que los seres humanos la estudiaran en las diversas etapas formativas de su vida y de esta forma, calara profundamente en el cerebro de cada cual, con la intención de concienciar al ser humano, para que sepa y quiera convivir con el medio ambiente que le rodea. Que respete profundamente la vida de todo ser y entienda y comprenda que cada
uno de los seres existentes, cumplen una función determinada en el ecosistema que habiten. Que no somos quienes para arrogarnos la categoría de dioses y dictaminar a quien eliminamos por el capricho de
demostrar –la mayor parte de las veces a nosotros mismos- que somos
los reyes de la creación.
La historia comienza una tarde de octubre de mil ochocientos…
El ruido que empezó a sentirse era semejante al comienzo de un huracán, su ulular se fue acrecentando a medida que una inmensa nube allá por poniente, empezó a cubrir al sol que a esas horas ya declinaba. La nube no se desplazaba, por la rapidez con que avanzaba
yo diría que volaba.
Al fin la nube comenzó a cubrirme, era blanca con motas color crema y puntas azuladas….
¡No es una nube!, son… ¡Son palomas!... Pasan por cientos, miles por millones sobre mi cabeza.
En una extensión de trescientos ochenta kilómetros, la bandada de
palomas silvestres americanas, compuesta por una población de dos mil millones, he dicho bien dos mil millones, no se deja oír nada, solo el
sordo ulular producido por esos cuatro mil millones de alas al ser batidas en el aire.
Van camino de los pantanos que rodean el río Green de Kentucky,
allí pasarán la noche después de haber volado doscientos kilómetros
en regreso de sus lugares de aprovisionamiento, principalmente bellotas y nueces.
Esta bandada no es única, se sabe que al menos existen ocho poblaciones similares en todo el territorio de lo que hoy son los Estados
Unidos. Este dato es importante para saber el censo total de palomas
silvestres, Son, mejor dicho eran dieciséis mil millones en el año mil ochocientos.
Sin lugar a dudas, el ave con mayor número de individuos de una especie existente en el mundo.
La bandada ya pasó, vuelven a oírse los sonidos propios del lugar en que me encuentro y sólo pasan las palomas rezagadas, las enfermas,
las ancianas…
Una de ellas se ha posado cerca de mí, puedo contemplarla a placer y ciertamente es soberbia en su porte… altiva, muy vivaz en sus movimientos y con una potencia en todo su cuerpo que denota la falta de grasa, es todo músculo, una atleta completa.
Su tamaño es superior al de la paloma torcaz, su pico, fuerte, largo con forma de gancho para poder romper la cáscara de la nuez y la bellota.
La cabeza de tono gris azulado, da paso en el cuello por su parte alta
a pinceladas blancas las cuales se pierden en el crema de su pecho. Sus
alas largas de remos poderosos son al igual que la cabeza de un gris
azulado con las puntas negras en su parte posterior y azuladas por dentro. Su cola azul es vivaz, fuerte como el timón de un velero. De patas largas con uñas afiladas para agarrarse fuertemente en las ramas de los nogales y encinas.
Su mirada es lo único que no soy capaz de describir.
Los seres humanos de aquel entonces, convivían con las palomas sin
buscar su destrucción.
Las poblaciones Cheyen, Cheroky, Pies Negros, Comanches, Siux…
recurrían a las palomas para alimentarse causando el menor destrozo
a la bandada. Para ello usaban flechas con la punta roma, la cual disparaban contra el fondo de los nidos. Los pichones al impacto saltaban fuera y pasaban a manos de los “salvajes”, los cuales disponían así de una despensa de grasas y proteínas frescas. Controlando sus acciones y sobre todo en una población de dieciséis mil millones de individuos difícilmente podían notarse estas incursiones.
Así era, así fue.
En el transcurso de todo el siglo XVIII y mitad del XIX, comienzan
los colonos a invadir la parte oriental de los Estados Unidos. Las carretas avanzan conducidas por unos hombres deseosos de crearse una nueva vida. Luchas, muertes, destrucción de la población autóctona… pero eso es otra historia…
Los “rostro pálido” “cultos”, que un día arrasaron a los “salvajes”,
también un día vieron pasar las nubes de palomas silvestres y…
El sol empezaba a declinar. Dos mil personas, escondidas, formando
un amplio circulo de más de treinta kilómetros, están apostadas en los
alrededores de Petoskey (Michigan), allí hay un nidal de palomas silvestres.
-¡Ya vienen! La voz se va corriendo. Las señales de alerta se multiplican. ¡No hace falta! Las palomas con su ensordecedor ruido van avisando su venida. La noche cae… las palomas se han posado en los árboles para pasar las horas de descanso, descanso bien merecido
después de su larga singladura.
Comienzan los disparos. ¡No es bastante! ¡Fuego! ¡Quemad los árboles! ¡Achicharrémoslas! ¡Que no quede una! ¡Que no escapen!
Incendian el pantano y las palomas, chamuscadas, con sus alas prendidas como velas desgarradas por un ciclón van cayendo al suelo.
Se apilan unas sobre otras. En tierra son pisoteadas, apaleadas, masacradas. Los árboles incendiados son antorchas que utilizan los colonos para descubrir sus presas…
La mañana descubre el desastre, como una anticipación del Apocalipsis de las aves, como un ensayo de un futuro Vietnam…
¡Que pena! aun no se ha descubierto el nepals de ser así la operación habría sido más “exitosa”.
Los colonos van recogiendo sus presas para ponerlas en conserva.
Los cerdos, en inmensas piaras son echados sobre los restos de las
aves para que se alimenten de ellas. Los buitres, hienas y otros carroñeros, acaban el festín. Festín compuesto por más de tres millones
de inocentes palomas destrozadas.
Días después será el río Green de Kentucky quien enrojecido por la sangre de más palomas, anunciará otra masacre. Así mismo, nidales de
Pennsylvania donde en tres semanas caerán más de seis millones…
El telégrafo comunica los desplazamientos de las aves, las cuales son
instigadas día y noche, sin descanso, constantemente…
Así, la última bandada importante aparece sobre Michigan. Corre el
año mil ochocientos setenta y ocho y en esa fecha la bandada, necesaria
para la supervivencia de la especie, es rota, partida en mil pedazos…
En mil ochocientos ochenta y ocho – diez años después -, sólo quedan
algunas pequeñas bandadas de no más de varios cientos de individuos.
En mil ochocientos noventa y ocho –otra década después- ya no hay
palomas silvestres en los campos… Kentucky… Pennsylvania… Michigan… nunca más oirán el ulular de las bandadas de Palomas
Silvestres…
Al igual que los indios están recluidos en las reservas, los hombres
“cultos” tienen a las pocas palomas que quedan recluidas en otra reserva, esta se llama Zoo.
En mil novecientos ocho, son sólo SIETE las palomas que quedan.
Llegamos a mil novecientos diez, estamos en agosto, en esa fecha
todavía quedan palomas silvestres, si, queda UNA y es hembra.
Los hombres “cultos” le dan un nombre, la bautizan como Martha,
en memoria de Martha Washington.
En el verano de mil novecientos catorce, los hombres comienzan su
primera gran guerra. El mundo entero está en lucha, se destruyen los
seres unos a otros sin saber bien por qué y para qué.
Nuestra Martha, la única superviviente de Paloma Silvestre Americana, recluida en un Zoo de Cincinnati como atracción máxima
por ser ejemplar único, repasa su vida… Sus genes le hablan de la grandeza que tuvo su especie, de cuando los cielos quedaban cubiertos
por el paso de sus congéneres… La pena la invade, languidece y una tarde de septiembre del nefasto mil novecientos catorce, a sus veintinueve años de edad, muere. Y con ella muere algo más que una paloma, muere toda una raza.
¡Vergüenza!, los hombres “cultos” la disecan y hoy se exhibe en un
museo concretamente en el Smithsonian Institution de Washington, D.C…. Podían haberla quemado, pero no, está ahí como dedo acusador de una maldita historia.
¡Que pena! ¡Que pena que hoy, yo no pueda describir su mirada!
De ti por fotos sé lo de tu color, tamaño, peso, formas, envergadura de tus alas. pero tu mirada… tu mirada

La negrura de la noche
es la que encuentro si miro,
los hombres con su derroche
te aniquilaron… ¡Dios mío!

Jacinto Rojas
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José Ramos


Registrado: 01 Oct 2007
Mensajes: 3240
Ubicación: Alicante

3000

MensajePublicado: Vie Feb 22, 2008 9:10 pm    Título del mensaje: Re: Historia de una especie Responder citando

Vaya, vaya!!!!!!!!!!!!! Joer, como sabes, Jacinto, las palomas a tu lado, no tienen secretos...de todas formas, te lo comentare mas extensamente.
Me ha gustado leerte, como cada cosa que leo tuya.
Un abrazo, amigo.
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Sab Feb 23, 2008 8:34 am    Título del mensaje: Responder citando

Vale José.
Ya me comentarás más extensamente y me interesa lo hagas pues a mi que
me dieran ese premio no me dice nada pues desconocía el nivel de lo
presentado por los demás.
No sé si la sintaxis es aceptable, la ortografía salvo algun despiste si creo
que está bien. Ya me dirás Y por favor, no me des "coba" si no esta bien
pues me lo dices y punto que es muy fuerte la critica, pues me la envias por m.p. que siempre dolera menos jejeje. Te digo lo mismo para los demás
relatos que ponga. Lo mismo para los que me lean ?Oido?
Un abrazo campeón.
Jacinto
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Susana Blanco


Registrado: 22 Ago 2007
Mensajes: 1832
Ubicación: Hohensolms, Wetzlar, Alemania

1500

MensajePublicado: Lun Mar 03, 2008 2:02 pm    Título del mensaje: Responder citando

¡Fantástica narración histórica!
Me ha impactado, mucho, muchísimo, toda la cultura en ella dejada.
Así mismo la incultura humana, la codicia, el daño gratutito y sin explicaciones que causamos en todo entorno natural, e incluso, humano.
De historias que nos muestran a traves del paso del tiempo de la estupidez e insesatez humana, tenemos tantos ejemplos...
pero aun así no nos queremos dar cuenta del daño tan grande que seguimos generando a la madre natura.
En fin, Jac, que a mí me ha gustado mucho y me ha cautivado tu narrativa. Gracias de nuevo por compartir, amigo mío.
Besos malacitanos y mi cariño, para esa Córdoba de mis amores.
Susana.

_________________


Antología: Mi Bosque de Letras
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Vie Mar 07, 2008 6:51 pm    Título del mensaje: Responder citando

[quote="Susana Blanco"]¡Fantástica narración histórica!
Me ha impactado, mucho, muchísimo, toda la cultura en ella dejada.
Así mismo la incultura humana, la codicia, el daño gratutito y sin explicaciones que causamos en todo entorno natural, e incluso, humano.
De historias que nos muestran a traves del paso del tiempo de la estupidez e insesatez humana, tenemos tantos ejemplos...
pero aun así no nos queremos dar cuenta del daño tan grande que seguimos generando a la madre natura.
En fin, Jac, que a mí me ha gustado mucho y me ha cautivado tu narrativa. Gracias de nuevo por compartir, amigo mío.
Besos malacitanos y mi cariño, para esa Córdoba de mis amores.
Susana.
[/quote]


Pues nada Susana, más de lo mismo, te agradezco, te vuelvo a agradecer y nuevamente te agradezco la lectura y comentario que me pones.
Un placer verte por mis letras.
Besitos
Jac, el Jac del centenario
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