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La Estrella

 
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Autor Mensaje
Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Sab Feb 23, 2008 7:14 am    Título del mensaje: La Estrella Responder citando


La Estrella
Primer Premio Narrativa Navidad 1977
Asociación Cultural Estoril II de Móstoles-Madrid

Allá arriba, en todo lo alto, como suspendida de unos hilos invisibles, brillaba
con intensidad una estrella. Su parpadeo y la cascada de puntitos luminosos que
iba dejando a su paso, hacía recordar a las bengalas luminosas que en las noches de fiesta se lanzan.

La cola se alargaba dejando atrás un río luminoso, río, en el cual danzaban infinidad de lucecitas de todos los colores del Arco Iris. Saltaban, se perdían, volvían a aparecer mezclándose entre si para crear en esta unión nuevas tonalidades desconocidas para mi.

Estaba fascinado… ¡Dios, cuanta belleza!

Me sentí ebrio, mi mente se escapó con la belleza que estaba contemplando, parecía como si mi cerebro fueses una esponja y estuviese absorbiendo hasta la saciedad la grandeza del espectáculo que contemplaban mis ojos.

No pude evitarlo, algo en mi interior me decía, ¡Síguela!, ¡Ve tras ella!... y así lo hice: me puse en camino y me di cuenta que nunca la perdía de vista, parecía como si ella me esperase, como si se amoldara a mi paso, iba embelesado, para mi, no existía otra razón que alcanzarla… ¡Iluso! –pensé-, nunca lo conseguirás, ella está arriba y tú aquí abajo. Si, me decía, pero al menos gozaré con su visión.

De pronto tropecé, bajé la vista del cielo y comprobé que delante de mí había otro hombre con la mirada puesta en el firmamento, estaba como yo fascinado con la Estrella. Pero no era el sólo, delante, detrás, a un lado, al otro, estaba rodeado de personas, todas en la misma dirección, en pos de la Estrella. Nadie hablaba, solamente se oían las pisadas sobre el camino, ¿Hablar? Quien lo haría, yo al menos tenía miedo de que el sonido de mi voz significara romper el hechizo de la visión que contemplaba.

¡Señor!, ¿Dónde voy?... ¿Hacia donde vamos?... ¿Qué nos anuncia esta Estrella?... ¿Por qué la seguimos?...

De pronto sentí la necesidad imperiosa de comunicarme con mi vecino de viaje, de participarle mi felicidad, pero no fue con palabras como entré en diálogo, fue mi mano la que busco la suya, a su vez alguien asió mi mano libre y noté que no era yo sólo… Todos los caminantes formábamos un racimo, engarzados unos a otros.

A pesar de ser noche cerrada y estar en plena época de nevadas, no sentía frío, mis pies pisaban la nieve y no notaba la frialdad de la misma, al contrario, experimentaba un calor por todo mi ser que me hacía sentir bien.

No encuentro palabras para narrar aquello, había que ver aquel bloque compacto de gente, cada vez más próxima entre si, siguiendo el rastro luminoso de una Estrella.

Mi mente empezó a captar las sensaciones de las personas que me rodeaban, era curioso, pero empecé a conocerlas. ¡Sabía sus nombres! Y sus ideas empezaron a fluir y a llegarme en oleadas, a pesar de la multitud, sabía a quien correspondía cada pensamiento. En principio eran muy parecidos, todos giraban sobre la interrogante de la Estrella. Su origen, su destino, su mensaje…
Pues una cosa estaba clara, la Estrella nos estaba llevando a alguna parte. Esta seguridad mía era compartida por todos los seres que caminábamos juntos.

Las ideas que yo recogía así me lo confirmaban. Algo muy significativo, no había pensamientos negros, ni malas ideas, era como si todos los reunidos fuésemos santos varones. La bondad flotaba en el ambiente y todos estábamos hermanados por algo en común. El Amor. Notaba el sentimiento afectivo de cada uno en particular y la grandeza de ese sentimiento que irradiaba del conjunto de las personas que compartíamos aquellos momentos.

El Amor. Precisamente el sentimiento menos difundido en esta Época. Es normal sentir el odio, el desprecio y lo peor, la indiferencia. Vivimos en un mundo donde lo normal es la falta de interés por los demás. El no aprecio de
quien te rodea. Conocemos a la gente que gira a nuestro alrededor, pero en realidad no sabemos nada de nadie y lo peor, no queremos saber. El egoísmo ha plantado su bandera y nadie piensa en nadie. La prisa, los negocios, las preocupaciones… ¿Dónde está el ser humano? ¿Qué escala de valores utiliza?...
El Amor… Una Estrella guiándonos en el cielo hacia un destino desconocido, estaba haciendo el milagro; un grupo de seres humanos quizás por primera vez en su vida, sentían el misterio del Amor. De darse sin reserva, sin esperar nada a cambio, limitándose a dar su afecto, su esencia, a ofrecerse sin más a la comunidad. ¡Era sublime! El desinterés, la predisposición de todos para con todos y cada uno. Cada cual sabía porque escuchaba, los problemas y miserias del otro y ese otro era aceptado tal cual, nadie criticaba, ni censuraba, ni lo peor; juzgaba a sus semejantes. ¡Dios! ¿Qué estaba pasando? Parecía ser la luna de miel de la Humanidad, concentrada en un grupo de su especie. Cuando el grupo se “escuchó” se conoció y aceptó en general y a cada ente en particular,
el regocijo era palpable, la cola luminosa de nuestra Estrella, resplandecía en todos nosotros y creando un puente nos hizo conectar directamente con la esencia misma del Sol que nos atraía. ¡Que impacto! La gente se fundió, se hizo
energía pura y ante todos empezó a desarrollarse la más maravillosa, sublime y sobrecogedora secuencia que imaginarse pueda de todo el Universo…

Todo el saber, todo el entender, todo el conocer… ¡Dios! ¿Qué pasaba? Ante nuestras mentes estaban presentes millones de mundos con un número casi ilimitado de criaturas. Unas aun en tinieblas, sin tener conocimiento de la Verdad, otras a punto de recibir la Buena Nueva. La mayoría en nuestro estadio actual, conociendo pero sin saber entender, cegados por los mismos males que en nuestro Mundo; el egoísmo, la injusticia… Había otros mundos en que nuestra etapa estaba superada. Reinaba la paz, la armonía, era en realidad la Utopía de Tomás Moro a escala planetaria.

Otros mundos no se dejaban ver, su grado de perfección era tal, que nuestra mente solamente podía intuirlos. Emanaban una paz sublime, la estabilidad en todos los niveles era lo que más apreciaba nuestra mente, únicamente nos llegaba una frase que hoy pienso es la clave de todo, era… “Despréndete de ti, niégate para poder ser”

¡Dios! ¿Cómo se consigue ese grado? ¡No! ¡Impaciencias, no! Sigue, camina, recorre toda la senda… Esa era la solución que todas nuestras mentes gritaban.

Vi mundos donde aun no era el principio, estaban en ebullición, comenzaba su andadura, nacía su amanecer… La vida estaba en embrión, depositada en seres sin conciencia de tales. Su grado distaba millones de años luz de nuestro estadio actual.

Puse especial interés en aquellos mundos donde su etapa alcanzada era ligeramente superior a la nuestra. No habían llegado por igual. En unos fue la consecuencia de un proceso ascendente de perfección. En otros, el andar había sido más lento ya que el paso al siguiente grado costó sufrimientos a la humanidad que los ocupaba. Las guerras, la lucha por el poder, ser la zona más influyente, la más importante, la que imponía su ley… ¡Que estupidez! Visto como yo lo he visto, ¡Que estupidez!

Y seguíamos a la Estrella. Nos llevaba embebidos en su propio ser. Conectados a la fuente de sus conocimientos. Su poder de atracción era sobrehumano teniéndonos a todos completamente absortos en su Luz y fusionados con su propia esencia que era la que nos hacía contemplar todo el Universo.

De pronto la Estrella dejó de lanzar destellos luminosos, para concentrar su luz sobre ella misma, empezó a brillar en un tono azul pálido el cual fue creciendo en intensidad hasta convertirse en violeta, para acto seguido pasar a verde y a continuación, perdiendo intensidad llegar a difuminarse y finalmente adquirir el color dorado de las hojas de la vid en otoño.

Lentamente, de forma muy solemne, fue bajando a nuestro encuentro. A medida que se acercaba, se perdía la forma inicial en que la habíamos estado observando… Las puntas de brillo fueron desapareciendo para ser una esfera
que a su vez dejó paso a una nube que se fue ensanchando hasta cubrirnos a todos.

El tiempo… ¿Qué tiempo? No sé cuanto tardó en descender hasta inundarnos y hacer que nos sintiéramos en su interior, lo que si puedo precisar son las sensaciones que experimenté, la paz interior, la liberación total de miedos, preocupaciones… Esta plenitud que ya nos embargaba a todos cuantos entramos en contacto con la Estrella, se fue incrementando hasta el extremo de llegar a pensar que había muerto y me encontraba ante las presencia del Ser Supremo. Me sentí inmensamente feliz con esta idea, aunque mi mente me decía que no, que aun no había pasado al siguiente grado en la evolución.

Quisiera poder expresar mi estado de ánimo, pero me faltan palabras para plasmar mis pensamientos. ¿Cómo hablar de algo que nadie de los que me leen ha visto? Es tan imposible, como hacer que un ciego entienda nuestra explicación sobre los colores de las flores.

La paz que nos comunica un niño cuando nos mira al fondo de nuestros ojos; la serenidad, calma y éxtasis que nos produce una melodía, sentida más que escuchada; la suave caricia del ser amado sobre nuestra piel… Estas sensaciones pero infinitamente elevadas, eran las que nos embargaban a todos.

Del núcleo central de la Estrella, comenzó a brotar un punto blanco de luz; dicho punto fue creciendo hasta casi tocar los bordes de su forma y entonces comenzamos a conocer a nuestra Estrella…

Hasta ese momento nos había transmitido conocimientos de nosotros mismos, de otros mundos y de todo el Universo, pero ahora era ella misma quien se mostraba, se nos daba por entero. Quería que contempláramos su perfección y esto era algo que se escapaba a nuestro entendimiento, captamos el alto grado evolutivo en que estaba. Su proximidad al Ser con mayúscula… Ya no podía ser más y entonces repartía por todo el Universo su mensaje de esperanza.

¡Ver yo esto! ¡Participar en esta dicha!

Como vasos comunicantes, seguíamos conectados todos por las manos y a su vez la Estrella nos envolvía. Lanzaba constantemente el mismo pensamiento. “Yo no soy El. Sólo soy un reflejo de su presencia, alguien que también fue como vosotros, quienes un día, en el andar de los tiempos, seréis como Yo”

¡Conozco mi identidad! ¡Sé cual es mi destino! ¡Sé! Gracias Dios, por acrecentar mi esperanza.

La estrella empezó a subir alejándose de nosotros y como despedida, mientras su luz se iba perdiendo en el infinito, nos decía… “Id por todos los caminos y pregonar la Buena Nueva; el Mesías de quien se anunció su venida a este mundo hace mil novecientos setenta y siete años de vuestra era, os espera, confiar, tener esperanza, no desaniméis, os lo dice… Una Estrella.

Jacinto Rojas

PD Cuando escribí este relato, sobre octubre del 77, yo, no había visto la peli “Encuentros en la 3ª Fase”… Que conste.
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Susana Blanco


Registrado: 22 Ago 2007
Mensajes: 1832
Ubicación: Hohensolms, Wetzlar, Alemania

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MensajePublicado: Lun Mar 03, 2008 1:14 pm    Título del mensaje: Responder citando

Pues amigo, si no habias visto la peli, es que entonces eres familiar de Steven Speelber, jejeje.
Estupendo relato, buena imaginación y sobre todo que resumes perfectamente el espiritu de la navidad en torno al ser humano. Que parece que el resto del año no haya que seguir con el.
Felicidades amigo mío.
Besos malacitanos y mi cariño.
Susana.

_________________


Antología: Mi Bosque de Letras
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José Ramos


Registrado: 01 Oct 2007
Mensajes: 3240
Ubicación: Alicante

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MensajePublicado: Mie Mar 05, 2008 6:53 am    Título del mensaje: Responder citando

AMIGO JACINTO: ES UNA PENA QUE YO YA NO CREA EN LA NAVIDAD, SI LLEGO A LEER ESTE RELATO ANTES DE MI ENFADO CON LA MISMA, HUBIESE LLORADO. ASI TAMBIEN LO HE HECHO, PREGUNTANDOME POR QUE SE ME ROBO LA NAVIDAD. UN ABRAZO, AMIGO MIO, PRECIOSO RELATO
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Vie Mar 07, 2008 6:47 pm    Título del mensaje: Responder citando

[quote="Susana Blanco"]Pues amigo, si no habias visto la peli, es que entonces eres familiar de Steven Speelber, jejeje.
Estupendo relato, buena imaginación y sobre todo que resumes perfectamente el espiritu de la navidad en torno al ser humano. Que parece que el resto del año no haya que seguir con el.
Felicidades amigo mío.
Besos malacitanos y mi cariño.
Susana.
[/quote]


Gracias por tu opinión hacia mi Estrella y no soy familia del Speelber ese.
Ese fue un aprovechao que me copió impunemente.
Besos tambien para ti
Jacinto
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Mariluz


Registrado: 27 Oct 2007
Mensajes: 1141

250

MensajePublicado: Mar Jun 10, 2008 9:03 am    Título del mensaje: saludo Responder citando

Ha sido un gran placer leer tu poema, muy rico en armonía y metáforas. Me gusta tu forma de escribir. Te quedó muy bien esta particularmente sobre las estrellas y el cosmo, muy buen tema ..tus letras invitan a leer de nuevo el texto. Te felicito por tu merecido premio

Mi saludo estimado poeta


Mariluz
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