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Rosa
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Autor Mensaje
Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Sab Feb 23, 2008 1:18 pm    Título del mensaje: Rosa Responder citando


ROSA
Primer Premio Narrativa Primavera 1978
Asociación Cultura Estoril II Móstoles-(Madrid)

Rosa López Yuntero –en sus años mozos Rosita- ya rondaba los setenta años. Su vida, toda en compañía del hoy su marido Justino Casero García, había transcurrido con una placidez total.

De niña, compañera de juegos de Justino, ya lo respetaba y posiblemente lo quisiera.

Jugaban a novios y se carteaban, contándose los incidentes de cada jornada, las veces que había pensado en “Tino” –como le llamaba por aquel entonces-
y la rabia que le daba que la patosa de la “Maru” tonteara con su “novio”.

Fue una infancia pletórica de felicidad; a su mente sólo llegaban recuerdos gratos y ningún pesar enturbiaba su memoria.

Nació Rosa, se crió y sería enterrada en un pueblecito del sur de nuestra península. Sus casitas, todas bajas, resplandecían con la cal de sus fachadas.

Era un pueblo alegre, pequeño, tan pequeño que más que pueblo era una casa de vecinos. No habría más de ochenta familias en todo el Municipio y el censo total aun con los ausentes, residentes temporales de la Europa rica, no llegaría a los cuatro centenares de almas.

En este ambiente de “familia”, se desarrollo Rosa… Sus padres tenían un pequeño huerto, el cual heredó y en el que actualmente vivía. No daba para mucho, pero la gente sencilla, necesita poco para ser feliz. Se había alimentado toda su vida del producto de su huerto, en el que aparte de hortalizas, verduras y algún que otro frutal, tenían un buen corral, una esplendida conejera y varias
colmenas.

Junto a la fachada de la vivienda, un jardín rodeaba toda la casa. Pegados a la pared, se entremezclaban los jazmines con las damas de noche, emborrachando con su perfume las nocturnas veladas del verano.

Sobre el suelo, geranios, tulipanes, claveles, crisantemos… Toda clase flores, menos rosas, pues nuestra Rosa decía que al llevar su nombre, le daba vergüenza plantarlas… Una hermosa parra sombreaba la puerta de la vivienda y hacía las delicias de las abejas de sus colmenas.

La vida de Justino, fue al igual que la de Rosa una anticipación de la felicidad Eterna, salvo aquellos tres años que le pusieron el uniforme y dándole una herramienta para matar, le dijeron que tenía que defender a la Patria. Luchar contra los enemigos de la familia, acabar con los Ateos que pisoteaban a Dios… Él de esas cosas no entendía, sólo sabía que aquellos que le decían eran sus enemigos, eran gentes como él. No usó la herramienta, cuando terminó la pesadilla, la pudo devolver intacta, hasta con los estuches de supositorios metálicos que no curaban, sino que daban la muerte.

Fue una vida feliz, hasta ahora; su Rosa estaba enferma, ella no sabía hasta que punto, pero los médicos habían recomendado subirla a Madrid, donde únicamente podrían hacer algo para intentar salvar su vida.

Estaba destrozado, no conocía otra mujer que su Rosa… Fue su amiga de niño, su gran tentación en la adolescencia y juventud, su alma gemela. En el transcurso de su existencia, la compañera que le había sacrificado toda su vida y a pesar de no tener hijos, su cariño hacia Rosa era tan grande que no los había echado de menos y ahora… ahora…

Rosa, lejos de su pueblo, de su huerto, de la paz de su jardín… se moría.
Rodeada por los ruidos de la gran ciudad, sin el consuelo de sus amigos, sin oír los cacareos de sus gallinas… Sólo ruidos metálicos, chirridos producidos por los coches al frenar, silbidos de los agentes de tráfico. ¡Que espantoso! ¿Así viven en la capital?

Justino con su rostro reseco por el sol, surcado de las arrugas con que la vida marca el paso del tiempo, retenía las delicadas manos de su Rosa entre las suyas, sarmentosas como las vides de sus campos vecinos.

Las lágrimas rodaban por el rostro de Justino, quien en silencio, veía apagarse la vida de su compañera.

Él era hombre parco en palabras, hablaba sólo lo justo y en estos momentos, aun cuando su boca permanecía cerrada –con las mandíbulas fuertemente apretadas, conteniendo un sollozo que le subía desde lo más profundo de su pecho-… Su gesto controlaba la amargura viendo la agonía de su Rosa. Su cuerpo encorvado, cansado por el peso de sus setenta y pico de años, se desmoronaba ante la idea de una vida sin Rosa.

Dulcemente, con la misma paz y sosiego que había vivido, Rosa expiro.

Para Justino comenzó el calvario de la burocracia, quería llevarse el cadáver de su mujer, darle sepultura en el pueblo que la vio nacer, tenerla, aunque fuese tras una losa, cerca de él…

Certificados, permisos… lo peor aun no lo habían dicho, el costo del traslado de los restos de Rosa. ¡No podría! ¿De donde sacaba él quinientas mil pesetas?...
El doctor que la atendió le sugirió cederla al Hospital para un mayor enriquecimiento de la Ciencia Médica, sirviendo como material didáctico en las
clases prácticas de anatomía. ¡Jamás! ¿Su Rosa así? ¡Nunca!

La solución se la dio un ordenanza… “Señor Justino ¿Por qué no la incinera?
Al fin y al cabo todos acabamos en eso, en polvo”
Y cómo me la llevo entonces? –Inquirió Justino-
“De eso no se preocupe, los restos se los entregan en un tarro especial para este fin y no creo que todo ello le suba más de cien mil pesetas”

Esa cifra si la tenía, lo haría tal y como le aconsejaban y podría regresar a su pueblo con los restos de su compañera.

El tren Correo de Andalucía, caminaba cansinamente buscando el final de su viaje.

Las áridas tierras castellanas, se verían cambiadas en el recorrido por el exuberante verdor de la sierra. Los órganos, el salto del monje… El paso de Despeñaperros, daría entrada a otro mundo. Mundo de olivares, de campos de trigo salpicados por las gotas de sangre de las amapolas… Así hasta Córdoba, lugar donde se dividía para conducir una mitad hacia tierras malacitanas, en tanto que la otra mitad caminando por la Andalucía occidental cruzaría la
Bética para descansar definitivamente al pie de las salinas, en la fenicia Cádiz.

Antes, en tierra de vinos y caballos, cambiaría Justino su cabalgadura, esta vez sería una desvencijada camioneta que trotando por la maltrecha carretera, le llevaría al lugar de donde partió.

Abrazado fuertemente contra su pecho, Justino retenía el tarro conteniendo los restos polvorientos de Rosa.

No había comido, ni bebido y su mutismo había sido total en todo el trayecto. Sólo con la mente mantenía diálogo y este estaba dirigido al frasco que amorosamente abrazaba.

La camioneta, ascendiendo por la Sierra proseguía su caminar acercando a Justino al final de su trayecto.

¡Lo tenía decidido! Rosa descansaría a su lado, nada de cementerio, diría… que se quedó en Madrid y que allí la enterraron.

Antes de arribar al pueblo, guardo el tarro en una bolsa para evitar que la vieran sus vecinos.

En el jardín, junto a los tulipanes y crisantemos, recibiendo sombra de la parra, enterró Justino el frasco que contenía todas las ilusiones de su vida, los mayores y mejores pensamientos que había tenido: Su Rosa.

Al fin en el jardín había una rosa, aunque esta no resplandeciera con colores ni anunciara su presencia con el perfume de su ser. Aunque esta rosa fuese invisible, él, Justino, sabía que su jardín había recibido un tesoro, la mejor semilla que jamás plantó. Allí podría sentado a la puerta, bajo la parra seguir manteniendo con su Rosa los diálogos que en él no eran muy frecuentes, pero si recordar el sonido de la voz de ella y contarle a diario los incidentes acaecidos en el huerto. El parto de la coneja, el recuento de los polluelos nacidos cualquier día, la floración de los manzanos o la venida al pueblo de alguno de los muchos emigrantes que por las vacaciones se acercaban para ver a la familia.

Aquella noche Justino, la pasó muy inquieto, todavía no se había repuesto del golpe recibido por la muerte de Rosa, además del cansancio que su cuerpo sentía por el viaje realizado.

El Sol luchaba en el horizonte como cada día, para ganarle la partida a la penumbra de la noche y poder, victorioso, iluminar y calentar la Tierra, nuestra Tierra, la cual, al recibir los rayos solares ponen en funcionamiento todos sus resortes naturales y colabora para que el milagro de la germinación se realice, así, aquella mañana de Mayo ocurrió el milagro.

Al calor del Sol estalló el frascos con los restos de Rosa y en conjunción con la humedad que el rocío había dejado sobre la tierra, de lo más profundo, de las propias entrañas, del fondo del huerto, irrumpió limpia, fuerte, arrogante una aterciopelada y fragante rosa roja.

Al despertar ese día, Justino estaría contento, Ya tenía nuevamente a su Rosa, si nó en carne mortal, si en el espíritu de esa maravillosa rosa roja…

Jacinto Rojas
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Nana Smith


Registrado: 30 Mar 2007
Mensajes: 548
Ubicación: Jaén, Andalucía

250

MensajePublicado: Lun Feb 25, 2008 6:26 pm    Título del mensaje: Responder citando

Un hermoso relato Jacinto, muy bien narrado, por unos momentos me sentí transportada en ese tren al paso de despeñaperros.
Un abrazo
Nana
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José Ramos


Registrado: 01 Oct 2007
Mensajes: 3240
Ubicación: Alicante

3000

MensajePublicado: Lun Feb 25, 2008 8:58 pm    Título del mensaje: Responder citando

Amigo Jacinto, que historia mas bella!!!!!!!!!!!!!
Sinceramente, me quedo con todo el relato.
Cuando dos personas llevan tanto tiempo juntas, al marchar uno, es tan grande el desconsuelo que o se aferran a una ilusión o terminan muriendo de pena. En el caso del protagonista, esa rosa...su Rosa, seria la que le diera el aliento para seguir cada día. Rosa no quiso plantar ninguna por que sabía que ella misma le daría la flor eterna. Roja pasion, la flor del amor.
Preciso y precioso relato. De nuevo, mi admiración, poeta. Un abraso
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Sergio Miranda


Registrado: 09 Feb 2008
Mensajes: 78

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MensajePublicado: Lun Feb 25, 2008 9:07 pm    Título del mensaje: Re: Rosa Responder citando

Boquiabierto es la expresión. Si con Andrea me quité el sombrero con Rosa, Ya no se que hacer!!!!jeje.
Me ha enternecido tu historia, tu nivel narrativo es supremo, me he integrado tanto en la historia que me imaginaba sentado en aquel vagón contemplando a aquel pobre hombre abrazado a su esposa con la mirada ausente.
El florecer de Rosa ha sido precioso.
Ni Harry Potter ni na!!!! Jacinto Rojas !!!!!
Felicidades de nuevo Amigo espero leerte pronto y me hagas partícipe de tus bellos relatos.
Abrazos Alicantinos.
_________________
PUEDES VISITAR MIS OBRAS EN EL FORO DE PINTURAS...SERÁ UN PLACER HALLARTE
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A. Elisa Lattke V


Registrado: 14 Ene 2007
Mensajes: 13020
Ubicación: Tierra, aire, cielo y fuego...

10500

MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 5:22 pm    Título del mensaje: Re: Rosa Responder citando

Cita:
[quote="Jacinto Rojas"]
[size=18][b]ROSA
Primer Premio Narrativa Primavera 1978
Asociación Cultura Estoril II Móstoles-(Madrid)


Querido Jacinto, dando saltitos por esta charca he estado y me ha encantado ver esa rosa maravillosa del huerto de tu inventiva. Te planto dos besos, no sé si florecen, pero te aseguro que siendo de una Coqui son mágicos ...por lo menos te veo las mejillas coloradillas de alegría. Very Happy ... Elisa.
_________________
Las ranas saben, los hombres piensan, el aire lleva, los sueños quedan; mas un silencio todo lo encierra.
(Elisa Lattke-09)
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:22 pm    Título del mensaje: Responder citando

[quote="Nana Smith"]Un hermoso relato Jacinto, muy bien narrado, por unos momentos me sentí transportada en ese tren al paso de despeñaperros.
Un abrazo
Nana[/quote]

Gracias, muchas gracias amiga Nana.
Es quem el paso por despeñaperros es mágico...
Fijate, yo he vivido entre Madrid y Toledo, cerca de 30 años, pues cuando
venía a nuestra tierra, al llegar al cartel que sabes hay que pone ENTRA USTED EN LA COMUNIDAD DE ANDALUCÍA... Siempre, siempre, se me erizaban los cabellos y me sentía emocionado.
Ahora ya, vivo en mi tierra, en mi Córdoba y me emociono con otras cosas.
Un abrazo,
Jacinto
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:25 pm    Título del mensaje: Responder citando

[quote="José Ramos"]Amigo Jacinto, que historia mas bella!!!!!!!!!!!!!
Sinceramente, me quedo con todo el relato.
Cuando dos personas llevan tanto tiempo juntas, al marchar uno, es tan grande el desconsuelo que o se aferran a una ilusión o terminan muriendo de pena. En el caso del protagonista, esa rosa...su Rosa, seria la que le diera el aliento para seguir cada día. Rosa no quiso plantar ninguna por que sabía que ella misma le daría la flor eterna. Roja pasion, la flor del amor.
Preciso y precioso relato. De nuevo, mi admiración, poeta. Un abraso[/quote]


Pues muchas gracias José.
Me alegro te gustara este relato y te digo qwue yo disfruté escribiendolo muchísimo, y me emocionaba a medida que me venían las ideas del desarrollo del mismo... Na, cosas de locos... (Y no me des un "abraso" que saldré ardiendo) Jejeje
Un abrazo
Jacinto
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

3000

MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:29 pm    Título del mensaje: Re: Rosa Responder citando

[quote="Sergio Miranda"]Boquiabierto es la expresión. Si con Andrea me quité el sombrero con Rosa, Ya no se que hacer!!!!jeje.
Me ha enternecido tu historia, tu nivel narrativo es supremo, me he integrado tanto en la historia que me imaginaba sentado en aquel vagón contemplando a aquel pobre hombre abrazado a su esposa con la mirada ausente.
El florecer de Rosa ha sido precioso.
Ni Harry Potter ni na!!!! Jacinto Rojas !!!!!
Felicidades de nuevo Amigo espero leerte pronto y me hagas partícipe de tus bellos relatos.
Abrazos Alicantinos.[/quote]

Pues Sergio no te quedes boquiabierto por aquello del dicho. "En boca cerrada no entran moscas" jejeje
Vas a conseguir ponerme colorao con tanta alabanza.
No es para tanto hombre.
Otro abrazo este con acento cordobés para ti.
Jacinto
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:33 pm    Título del mensaje: Re: Rosa Responder citando

[quote="A. Elisa Lattke V"]
Cita:
[quote="Jacinto Rojas"]
ROSA
Primer Premio Narrativa Primavera 1978
Asociación Cultura Estoril II Móstoles-(Madrid)


Querido Jacinto, dando saltitos por esta charca he estado y me ha encantado ver esa rosa maravillosa del huerto de tu inventiva. Te planto dos besos, no sé si florecen, pero te aseguro que siendo de una Coqui son mágicos ...por lo menos te veo las mejillas coloradillas de alegría. Very Happy ... Elisa.[/quote]

¡[size=18][b]Hombre!, llegué a mi Coquí linda ranita y mejor mujer gracias, sois las dos
un encanto. De no existir esa ranita, habría que volver a inventarla.
Recibo tus besos con muchísima alegría.
Gracias por leer a mi Rosa y dejarme tu comentario.
Muchos besos para ti y mi Coquí.
Jacinto
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Jacinto Rojas


Registrado: 12 Dic 2006
Mensajes: 4068
Ubicación: Córdoba Andalucía España

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MensajePublicado: Mar Feb 26, 2008 9:38 pm    Título del mensaje: Re: ROSA Responder citando

[quote="Ernesto Würth"]

JACINTO....tu narrativa es hermosa......la llevas de a poco y te vas lanzando en picada hacia tu final. No sabes lo que e agradan las rosas rojas siempre que sean casi negras, un abrazo amigo buena narrativa, mejor si le pones musik, ernesto
[/quote]

Gracias Ernesto.
Eres muy amable con mis letras.
Espero y deseo que nos podamos seguir leyendo.
La música es que prefería no ponerle ninguna. ¿Sabes, tendría que
irme al Requien de Mozart o algo así y la verdad, cargar más el relato con
emotividad, me parecía una pasada pero igual me pongo a escoger y le pongo alguna.
Otro abrazo para ti.
Jacinto
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